miércoles, 30 de mayo de 2012

Una área muy importante que debemos de trabajar con nuestros hijos, es la afectividad, la expresión y el reconocimiento de nuestras emociones; los hijos deben saber identificarlos y así poder ayudarlos a actuar acordes a esa expresión, moderandolos y manejandolos.
No hay emociones malas o negativas, simplemente son sentimientos que sobrevienen a determinadas siituaciones que estamos viviendo, la manera de manejarlas, las acciones que realizamos ante ellas o las actitudes que tomamos ante estas, es lo que hacen que sean positivas o negativas.
Nuestra sociedad nos ha enseñado que hay emociones que no se deben de mostrar, ya que son consideraras como signo de debilidad, inmadurez o hasta incapacidad, por ejemplo: el enojo, el llanto y las expresiones abiertas de alegría.
Por el contrario, cuando éstas son adecuadas al momento, expresan coherencia y sensibilidad, claro que también debe de contarse la intensidad y el tiempo de éstas expresiones.

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