En el hogar, la autoridad debe ser ejercida por ambos padres, en mutuo acuerdo. Los hijos deben aprovechar la experiencia, los conocimientos y habilidades de sus padres, todo es puesto al servicio de ellos, con matices de amor, respeto y paciencia.
Cuando los padres no les ofrecen estas oportunidades a los hijos y permiten que ellos tomen decisiones, se producen resultados dolorosos para ambas partes (drogadicción, accidentes, embarazos no deseados, etc.)
Los hijos deben creer en sus padres, pero no lo harán mientras ellos no les demuestren que debe existir confianza proveniente de las dos partes.
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